De Actores a Maestros de la Energía...

Escrito por Andrea Currello el Viernes, 22 Marzo 2013. Publicado en Reiki

El Arte, hecho Reiki y el Reiki hecho Arte.

“¡Con más energía!” es una indicación recurrente en el mundo de la interpretación. Pareciera que la energía fuera una especie de “volumen” que solo puede subirse o bajarse. Para fines prácticos, hablar de energía en términos de interpretación (y básicamente en cualquier ámbito ajeno a las artes marciales o prácticas espirituales) es definitivamente ambiguo y poco útil.

Han existido personajes determinantes en la historia social y artística del actor que lo han elevado al estatus de dios en el escenario, deconstruido en capas como cebolla, reducido a un simple elemento más de la puesta en escena, o finalmente relegado a mera marioneta.

Existen teorías, análisis de texto, dramaturgia, conceptos, lenguajes. Técnicas interpretativas, vocales, corporales, improvisacionales. Cientos de sistemas actorales y miles de métodos que se ocupan de la postura, la voz y las emociones, en conjunto o por separado, presumen de ser los mejores o los más efectivos. Son tantas las cosas que tenemos que aprender y dominar para ser merecedores de ese preciado (y bastante demeritado) titulo de actor, que muchos prefieren confiar en su talento nato para el drama y olvidarse por completo de métodos y técnicas.

Hay quien defiende que para actor se nace y también quien opina que con estudio y práctica puede suplirse el talento natural para interpretar. No es mi intención en este escrito poner o quitar etiquetas, ni entrar en debate sobre técnica o aptitud, lo que quiero es proponer la siguiente hipótesis: Los grandes actores son maestros de la energía. ¿Maestros de qué energía? ¿De la que tiene un interruptor como el de la luz que puede modularse en intensidad o del volumen que sube o baja a voluntad del interesado? Sí, de esa energía también. Pero existen tantos tipos de energía según la asignatura en cuestión, que sería inútil enredarme en conceptos de física o química, que para eso están muy bien resumidos en Wikipedia.

Lo que sí tomaré de está cibernética fuente de información es la definición etimológica de energía: fuerza trabajando. Es mucho más fácil lograr una comprensión de la energía experimentándola que leyéndola. Todos podemos sentir esa “fuerza trabajando” en nosotros, ese cosquilleo en las puntas de los dedos cuando frotamos nuestras manos (además de la energía térmica). En la montaña o en el bosque se siente esa “fuerza trabajando” en la naturaleza. En lugares sagrados también podemos percibir esa “fuerza trabajando”, silenciosa.

Si nunca has experimentado esta energía, el qí del que tanto hablan los chinos, el "flujo vital de energía" para ser más precisos, te tengo buenas noticias. Existen ejercicios que permiten desarrollar la sensibilidad a este combustible esencial. ¿Que de qué me sirve experimentar o sentir esta energía?. ¡Pues para usarla!. Si desconoces la existencia de un recurso que te pertenece, lo estás desperdiciando, regalando, malbaratando o incluso alguien más puede estarse aprovechando de él. Volviendo al escenario, aprender a sentir y dirigir tu energía puede convertirse en una herramienta potenciadora de cualquier técnica o método actoral. El Reiki Jutsu, estilo impulsado por el Maestro Victor Fernandez, es una caja de herramientas energéticas, que dirigidas al ámbito actoral, resultarán de gran valor para cualquier interprete, independientemente de su experiencia, trayectoria o especialidad.

Lo difícil de actuar, lo realmente complicado, es hacerlo con verdad, es decir, que no se note en el escenario o en la pantalla que estamos actuando. Se habla de olvidarse de uno mismo y meterse en la piel del personaje; pero lo cierto es que todos, interpretes, abogados, doctores, maestros, skaters, fotógrafos, diseñadores, amas de casa, físicos, atletas, todos, con independencia de profesión o preferencia artística, somos grandes actores de la vida. Llevamos toda la vida creado personajes tan creíbles para enfrentarnos a cada situación, y nos salen tan bien, que hasta nosotros mismos nos los creemos. No somos capaces de diferenciar entre el yo real y el personaje que estamos interpretando, o sea, el ego en turno. La complicación extra del actor, del actor cuya profesión es ser actor, es que deberá crear muchos más personajes que los que no cobran por eso, y eso, distinguidos compañeros, requiere una enorme cantidad de energía.

Para producir una emoción es necesario un soporte físico que la ponga en marcha, lo cual consume energía. Así, estaremos de acuerdo en que mantener una emoción depende de la capacidad del organismo para generar y almacenar energía. Las emociones que son originadas por una situación real, es decir a partir de un aspecto físico, consumen menos energía que las que provienen de un aspecto mental. Los actores dependemos en gran medida de nuestra mente como soporte emocional para hacer nuestro trabajo. Tenemos un catálogo mental de imágenes que usamos según la emoción demandada por el papel o el director. Esta emoción generada es procesada y proyectada por el cuerpo físico a través del sistema nervioso, que pone en marcha otros sistemas que ocasionan reacciones y respuestas. Todo este proceso requiere una gran cantidad de energía. ¿De dónde obtenemos esta energía? De dos fuentes muy obvias: de la respiración y de los alimentos. El tema de la alimentación está más que debatido en la actualidad, pero la frase cliché de “eres lo que comes” está incompleta. Eres lo que comes y cómo respiras, para ser exactos. Se han escrito miles de libros profundizando en el tema de la respiración, pero difícilmente encontrarás por la calle a alguien que le de la importancia que merece. Confiamos excesivamente en nuestros poros y en nuestros intestinos para depurar lo que sobra, lo que no gusta y lo que hace daño. Pues les tengo una nueva, a través de la respiración eliminamos el 70% de los de los residuos de nuestro organismo. Así es, ¡solo el 30% restante es trabajo de la orina, las heces y el sudor!. O sea que por medio de la respiración no sólo obtenemos energía, sino que también nos purificamos. Los efectos de malos hábitos de respiración son realmente perjudiciales para nuestra salud a nivel físico, emocional, mental y energético.

“Vale, ya comí, ya respiré, ya tengo la energía y ahora ¿qué?”. Ahora hay que aprender a cultivarla y a manejarla, a limpiarla y a equilibrarla, a cuidarla y a no desperdiciarla. El Chi kung es una excelente forma de llenar el depósito y darle mantenimiento a nuestra estructura energética, además de traer múltiples beneficios a nuestro cuerpo. El Reiki Jutsu incluye en sus prácticas formas de Chi kung para trabajar a nivel físico, mental y energético, consiguiendo así cuerpos sanos y en armonía, equilibrio mental, bienestar emocional y harta energía para usarla a nuestro antojo.

Entonces, por un lado tengo mi energía, la que bien o mal me comí y respiré, y que cultive, equilibré y limpié, o no. Pero por otro lado está la energía del vecino. La energía de los demás también afecta a la mía y viceversa. Un lugar me puede parecer agradable o inhóspito solo por la energía de los que están ahí. Una persona puede “contagiarme” su negatividad al entrar en contacto su energía con la mía. Cuando me toca actuar con tal o cual actor todo fluye, congeniamos prefecto. El yogui que vive enfrente me alegró el día sin siquiera decirme nada. Ya se, suena un poco a ciencia ficción para unos, pero es algo que hemos experimentado todos aún sin haberlo puesto en palabras. La cuestión es que hay energía perjudicial suelta por ahí en forma de envidia, enojo, celos y cualquier otra emoción mala onda que se les ocurra. Ahora, imaginemos en el ambiente actoral, lo que se mueve por ahí. Y estoy hablando en todos los niveles. Por un lado tenemos los celos profesionales, los nervios, la frustración, el fracaso, la inseguridad, la inestabilidad y todas esas cosas bonitas a las que nos enfrentamos los actores todos los días. Por otro lado, si no hay conflicto, no hay obra, así que los dramones que representamos en escenario o en pantalla también están cargados de emociones que, aunque sepamos que no son “de verdad” (que a veces se olvida), al final son energía y de una u otra forma, nos afecta. Vale, ahora sumemos la energía de tres actores en escena, o de diez, ¡o de treinta!. ¿Se van haciendo una idea?. Ok, ¿hablamos del público?. Bueno, ¿qué tal la energía que han dejado los actores y el público que han participado de bonitas representaciones en el Gran Teatro del Liceo desde 1847?. Ya se, lo estoy retorciendo mucho, pero créanme, en mayor o menor grado, afecta. Esa energía se siente y tengo testigos.

¿Qué podemos hacer, pues, para estar protegidos en esta gran sopa de energía en la que estamos inmersos los actores, a sueldo o sin fines de lucro? Al final, todo está en la mente. Hagamos un compromiso con nuestra mente y nuestras emociones. Seamos responsables de nuestra energía. El Reiki Jutsu es un buen camino para acercarnos a nuestra mente y emociones en son de paz, para trabajarnos con gentileza, para restablecer el equilibrio donde anda de lado, para fortalecer nuestra estructura energética y nuestro cuerpo físico. Convertirnos en maestros de la energía no es tarea fácil, pero el camino promete una Vida Feliz, llena de Amor, Éxito y Prosperidad.

Cuando alcancemos eso, divinos y bienaventurados compañeros, actores y no, ninguna energía, por más canalla que sea, podrá despeinarnos un pelo siquiera.

Acerca del Autor

Andrea Currello

Actriz.

Maestra de Reiki. Instructora de Chikung.

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